Pero por suerte cuando cambiamos no lo hicimos a peor, y tuvo mucho que ver en nuestra elección el trato que nos dispensásteis desde el primer momento, marineros. En estos años hemos vivido como nuestros amigos de la banda de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas han ido creciendo en número y en calidad, pero sobre todo lo que ha ido creciendo es nuestra amistad.

Ahora mismo no cabe entender en Granada al Señor de la Sentencia sin los sones marineros del Realejo acompañándolos, en esa perfecta simbiosis que cada año se mejora entre hermandad, cuadrilla y banda.
El presente y el futuro por ahora del acompañamiento musical del paso de misterio de Jesús de la Sentencia procede del Realejo. Pero sobre todo ese presente y ese futuro están marcados por una buena amistad que viene de gente que por unos motivos u otros tienen muy presente a nuestra hermandad en sus corazones, lo que nos consta y tenemos muy en cuenta. No voy a poner nombres, que luego se me olvida alguno y se me mosquea el personal, pero ya sabéis todos los que sois.
Un fuerte abrazo a nuestros hermanos marineros.





