jueves, 23 de enero de 2014

Las Maravillas de María

Siguiendo las publicaciones de Semana de Sevilla TV por internet, me he topado con una noticia que, por afinidad de advocaciones, me ha llamado la atención (el enlace lo tenéis más abajo).


Pero más allá de llamarme la atención por la advocación de Maravillas, me ha traído al presente la serie de artículos que modestamente inicié en la desaparecida revista Darro Cofrade, sobre las imágenes que recibían culto bajo la misma denominación.

En tanto esperamos que Darro Cofrade, como tantas publicaciones cofrades malograda por los tiempos de crisis que corren, vea de nuevo la luz algún día, comparto por este mi blog el contenido de aquel artículo, que viene que ni pintado para comentar la noticia. Como ya os he dicho, el enlace de la misma, al final del post.


LA VIRGEN DE LAS MARAVILLAS DE SAN JUAN DE LA PALMA (SEVILLA)

Este artículo tiene el propósito de continuar con la serie que viene siendo publicada en Darro Cofrade sobre las advocaciones que podemos encontrar de María Santísima de las Maravillas en España. Publicados ya dos artículos sobre las que probablemente sean las más populares, la del Convento de las Maravillas de Madrid y la Patrona de Ceheguín, la búsqueda se hace mucho más dificultosa, si bien, cayó en mis manos casi por casualidad la fotografía que se adjunta, y que me permitió comprobar que existió una imagen Mariana, que bajo la advocación de la Virgen de las Maravillas, fue venerada en Sevilla.

La Hermandad de la Virgen de las Maravillas, nació en 1654 en la desaparecida iglesia de San Blas, aunque en 1673 ya residía en San Juan de la Palma, ya que ese año la hermandad contrata con Fernando de Barahora un retablo para la Virgen en cuyo contrato se especificaba que era de "madera de pino de dos varas de alto, además de los remates, y de ancho una vara y dos tercias, con columnas salomónicas revestidas de rosas". El coste de este retablo fue de 1500 reales, especificándose en el contrato que debería de estar terminado con fecha 15 de Diciembre de 1673.

La imagen tenía una larga tradición devota en Sevilla e incluso llegó a ser titular de la "Cofradía de la Sed de Cristo o Santísimo Cristo de la Sed, Nuestra Señora de las Maravillas, Congregación del Sacratísimo Rosario y Patriarca San José".

Pasadas algunas décadas la hermandad pasa a residir en Triana, aunque este hecho está escasamente documentado debido a que la hermandad entra en decadencia, si bien fue reorganizada en 1724, por un grupo de devotos en su anterior sede de San Juan de la Palma, donde permanecerá hasta su extinción. No obstante, al año siguiente y tras la reedificación de la iglesia, pasó a una capilla nueva, quedando el crucificado de la hermandad en el altar de ánimas. En 1806 se agrega la advocación del Patriarca San José a los títulos de la Hermandad.

En torno a 1838 la hermandad sufre una nueva época de decadencia, pasando el Crucificado de la Sed a un pueblo de la provincia en 1840, y quedando definitivamente extinguida poco después.

La imagen de la Virgen pasa entonces a recibir cultos por parte de la Hermandad Sacramental de San Juan de la Palma, y posteriormente, por fusión, a la Hermandad de la Amargura. Durante esta época hay que destacar que bajo el amparo de la Hermandad de la Amargura participa en la procesión del Corpus de 1926, y en la Exposición Mariana de 1929.

Los tristes acontecimientos de 1936, de especial virulencia en Sevilla, son fatídicos para la hermandad de la Amargura y su templo. Si es bien conocido que la Virgen de la Amargura fue retirada de la Iglesia permaneciendo oculta en un cajón de madera en dependencias privadas, la iglesia no corrió la misma suerte, porque aunque no llego a arder, fue asaltada por grupos anarquistas que entraron en el templo destruyendo varios altares y obras artísticas de destacado valor.
De este modo se perdieron el Retablo de San Antonio (del circulo de Rivas), un San Cristóbal (de la escuela de Martínez Montañés), la Virgen del Rosario y su retablo (de Roque Balduque), un Calvario (de Pedro de Campaña) y la Virgen de las Maravillas (de Hita del Castillo).

De las mas lamentables perdidas que ocurrieron en el 36, fue la de Nuestra Señora de las Maravillas, un grupo escultórico de una virgen sedente con un niño Jesús en sus brazos, y un San Juanito en su regazo que presenta frutas al Niño Dios en "Sacra Conversación", obra del magistral Benito Hita del Castillo de 1738.  Según el catálogo de la Exposición Mariana que se celebró en 1929 en la Iglesia del Salvador y en la que esta imagen participó, la virgen media 115 cm., el Niño 42 cm., y el San Juanito 51 cm.

Rescatamos ahora la historia de esta Sagrada Imagen, y el testimonio gráfico de su existencia.

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